Y sí, ya sé que el programa es igual que siempre y eso rompe un poco las pelotas. Pero quién más le puede preguntar a Susana si tiene problemas con el peso, si está enamorada, si volvería con Roviralta, si está en la lona, etc, etc... Chiqui pregunta con una impunidad admirable y un dejo de maldad delicioso. ¡No somos dignos, oh Gran Señora!

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