Más aventuras en las sierras

Seguimos de paseo por las sierras del Valle de Calamuchita. Estamos a pleno relax y muy distendidos.

Los Molinos

Volvimos al dique Los Molinos con la expresa intención de ver de nuevo a las lechuzas de ojos amarillos. Y aunque al principio se hicieron rogar, finalmente las vimos, en el mismo lugar donde las avistamos el año pasado. Era un casal y aparentente estaba ahí protegiendo su cuevita. ¡Son muy lindas!


También vimos garzas, halcones y hasta una cigüeña (hermoso pájaro). Y también vimos una especie de pato muy raro que tenía como un antifaz celeste (muy glam). Ah, los teros nos atacaron dos veces. Odio a esos bichos.



Ese día almorzamos unos sandwichs de miga que compramos en Villa General Belgrano. Y tengo que admitirlo: que salieran 3,50 los gustos "normales" y 4,50 los "exóticos" (como leberwurst y pepino) me asustó un poco. Pero después comprobé que los sandwichs en la villa son el doble de ancho que en Buenos Aires, así que el precio era muy bueno. Y los sandwichs realmente estaban increíbles (creo que los mejores fueron los de jamón, huevo y choclo).

Regresamos a VGB por el camino a Los Reartes, que tiene unas vistas impresionantes del embalse del dique Los Molinos.


Santa Rosa de Calamuchita
Pasamos una tarde a orillas del río. No nos metimos porque no hacía mucho calor (está rarísimo el clima). Después nos mezclamos con el populacho y nos fuimos de compras a la calle principal. Compramos unos alfajores regionales Valle Azul que son MUY ricos, aunque Papá Oso dijo que se zarparon con el glaseado (a mí me encantan de todos modos). Ah y comimos una pizza en Da Vinci, un local del centro de la ciudad. Muy rica y muy abundante. Comí hasta reventar.


El Durazno
Esta era una de las cosas que nos habían quedado pendientes de nuestro viaje anterior. Y como el día no pintaba de meterse al agua, nos fuimos a El Durazno, una localidad cerca de Yacanto. Al pueblo (de menos de 100 habitantes) se accede por un camino de montaña bastante empinado (para arriba y para abajo) que tiene unas vistas impresionantes.


Así se llega a un puentecito que cruza el Río Durazno y que marca la entrada al pueblo. Es un lugar MUY tranquilo, con calles muy empinadas y casitas sencillas. Nos pareció una mezcla de Villa Alpina (por los paisajes), Villa Berna (por el tipo de vegetación y onda "bosquecito") e Inti Yaco (por el puentecito con balnearios agrestes sobre el río).
Nos llevamos nuestra heladerita muy bien provista, pero ahí hay un barcito en el que se pueden comer lomitos, pizza y demás (cosa que no hay en los otros parajes a los que se parece El Durazno). Eso sí, la parte de "balneario" aledaña al puente no es muy grande y, para nosotros, había bastante gente (encima gente muy chusma). Pero sacando eso, un lugar muy lindo para un día de remojadas en el río.


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3 comentarios:

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Marcela dijo...

A mí también me encantan las Lechuzas!!!!! ( Y sé que lo más seguro que a vos no, pero también me encantan los caranchos, XD.)y las garzas, cigüeñas y también, auqnue comunes, los muchos horneros que por ahí también anidan.....Ahhhhh y me uno a ustedes en el más acérrimo odio a los teros, me han sabido arañar más de una vez con ésos espantosos espolones o uñas que tienen en sus alas y yo jamás quise ni remotamente hacerles nunca daño, son unos bichos totalmente histéricos y ridículos con esa pluma desencajada en la cabeza...
Me alegro que disfruten las vacaciones, eso siempre carga de energía de la mejor a quien sea,seguila pasando bien, Marcela.
P.D.: Lástima que no fuiste para el Oktoberfest a Villa Gral Belgrano, estuvo muy, muy bueno.......