Mostrando las entradas con la etiqueta Palermo World Food Tour. Mostrar todas las entradas
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Palermo World Food Tour

Hoy: La Fábrica del Taco
Hacía tiempo que le teníamos ganas a La Fábrica del Taco (Gorriti 5062), pero por algún motivo nunca habíamos ido aún. Y como teníamos ganas de comer comida mexicana y no queríamos salir del barrio, decidimos aprovechar la oportunidad.

Claro que salimos un poco sorprendidos, porque esta nueva incursión en la "world food" palermitana dejó mucho que desear.

Primero porque el lugar es mucho más lindo visto desde afuera. La Fábrica del Taco está pensado más como "bolichito al paso" que como restaurante. Así que adentro es una versión mexicana palermizada de un AM/PM (sillas de plástico, mesas de aluminio), con una decoración maso (en algunos sectores está bien y en otros no).

Segundo, el servicio: El mozo que nos tocó era voluntarioso, pero un poco despistado. Y nos shockeó que la comida la sirvieran en platos de plástico con cuchillos descartables. Ni en el lugar más remoto de las sierras cordobesas la vajilla es tan chota.

Tercero, la comida: La Fábrica de Tacos se especializa en tacos. Así que lo casi único que hay son tacos. Ni totopos, ni guacamole, ni huevos rancheros, ni burritos, ni frijoles refritos. Sólo tacos. Las porciones de dichos tacos rondan los 10 pesos. Y viene un solo taco. O sea que mínimo tenés que pedir dos para quedar satisfecho, y siempre y cuando comas poco.

Y más allá de cuestiones de tamaño, en cuestiones de sabor tampoco me pareció gran cosa. Como que todo es una variación de tortillas de maíz con carne y queso. Y los sabores no me parecieron algo memorable ni muy distinto a lo que uno podría cocinar en su casa (lo que no me pasó en Cielito Lindo ni en Mole).

Otra: Los tragos me resultaron caros en relación cantidad-calidad-precio. Y Papá Oso pidió que el margarita de él viniera con sal en lugar de azúcar (en el frosting de la copa) y le trajeron un margarita salado que era intomable (EPIC FAIL!). El que yo pedí era de palta, pero me pareció que no daba para que me cobraran $27. Ah, la música soul mucho no pegaba con la onda del lugar. Y no me gustó que la cocina estuviera integrada en el salón (me dio la sensación de estar comiendo en una de esas hamburgueserías "open 24 hs" que hay diseminadas por el conurbano y no en un restaurant de Palermo).

Nosotros pedimos un taco pastor, un taco volcán, unas "flautitas" (taquitos íntimos rellenos con carne y bañados en salsa de guacamole) y unos frijoles charros (un caldo de frijoles y cerveza que no era gran cosa), más dos margaritas, y pagamos $110. Y nos quedamos con hambre. Así que terminamos refugiados en un Peter Hot Dogs, aunque esa es otra historia.

Ah, tenían varias bebidas muy interesantes (agua de tamarindo, agua de flor de jamaica, agua de arroz con vainilla) que no llegamos a probar. Y además de tener que pagar en efectivo (no aceptan ni débito ni tarjetas) nos vinieron a pedir si podíamos pagar con cambio. La gota que rebalsó el vaso. En fin, una experiencia decepcionante.

¿Vamos a los puntajes señor director?


¡El puntaje más bajo desde el inicio de esta gira "por el mundo"! Los dejo con algunas fotos.



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¿Qué país seguirá? ¡Lo sabrán muy pronto!


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Palermo World Food Tour

Hoy: 1810
Algunos dirán que la entrada de hoy del Palermo World Food Tour es medio ladri. Y un poco tienen razón. Pero bueno, ya que nos dedicamos a descubrir los restaurantes de comida del mundo del barrio, por qué no hacerlo con un restaurante de cocina argentina tradicional. Porque eso es exactamente lo que ofrece 1810.
Emplazado en Julián Álvarez 1998, este pequeño restaurante se especialica en comidas regionales argentinas. Mucha comida de olla con alto contenido de carbohidratos y sabores bien criollos.
El lugar es más bien sencillo, pero acogedor, con mesas y sillas de madera estilo rústico y paredes con recubrimiento de piedra. La atención es correcta y los precios muy económicos. Entre las opciones se destacan el locro (muy bien hecho, realmente es excelente), el guiso de lentejas (insuperable, con mucho chorizo colorado) y la carbonada (sabor bien dulzón por los granos de choclo fresco que utilizan sin escatimar. Ah, las empanadas son un must, realmente muy ricas.
En síntesis, una opción económica y con buenos platos. Ideal para llevar turistas extranjeros. También hacen delivery. ¿Vamos a los puntajes señor director?



¡Hasta la próxima parada del tour!

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Palermo World Food Tour

A Turandot le tenía ganas hace tiempo, aunque me parecía un lugar un poco caro. Su especialidad: la cocina húngara. Un tipo de gastronomía sobre la que no tengo ni idea, aunque parece que el Gulyás (goulash) es una de sus especialidades. Y la verdad: ¡Me encanta el goulash! Así que allí nos dirigimos con un doble propósito: Aprovechar un descuento del 50% de Guía Óleo y festejar el cumpleaños de mi suegra (si entran en Óleo van a ver el cupón de descuento del 20%, nosotros tenemos la tarjeta Óleo y nos mandaron un cupón especial válido sólo los jueves para comer por la mitad del dinero, sin incluir bebidas).
El lugar es chiquito, había leído reviews que decían que las mesas estaban muy pegadas, pero me parece que eran exageraciones. La ambientación es sencilla pero linda y cálida, con muebles decorados con unas flores pintadas, jarrones chiquitos con flores y farolitos con velas en las mesas.

De entrada pedimos, después de revisar una carta bastante extensa, una ensalada de arenque y un arenque a la crema. Ambas cosas deliciosas, super suaves, bien condimentadas. La ensalada viene con manzana, zanahoria, arvejas y apio. Y el arenque a la crema es con fondo de cebolla dulce, alcaparras y crema de leche.
El plato principal fueron dos gulyás (éramos 4), uno de cerdo y otro de ternera. La porción "full" te la traen en dos platos y está buenísima. La carne con salsa bien condimentada con páprica es mortal, y los spätze (ñoquicitos centroeuropeos) estaban muy suaves y ricos. Me gustó más el de ternera, se ve que el sabor de la salsa de fusiona mejor con el de la carne y queda más fuerte. Nos quedamos con las ganas del Gulyás de cordero porque no había.

Con un vino, agua, gaseosa y propina (y sin postre), gastamos gracias al megadescuento más o menos 40 pesos por cabeza. Lo cuál nos pareció muy conveniente. Seguramente repetiremos antes de que termine el mes, ya que el descuento es hasta fines de julio (si les interesa sáquen la tarjeta Óleo así les mandan los cupones, total es gratis y hay descuentos en muchos lugares copados).

Acá van unas fotos:




¿Vemos los puntajes señor director?



¡Hasta la próxima!


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Palermo World Food Tour (off Palermo Edition)

Hoy: Mole
El sábado a la noche decidimos medio sobre la marcha salir a comer afuera con nuestros amigos Iván & Gabo. No sabíamos bien qué comer y, además, estábamos tratando evitar algunas limitaciones (Iván es vegetariano y Gabo es pescadofóbico y había dicho que no quería comer pastas ni pizza).
Así que entramos a Guía Óleo y nos pusimos a surfear las ofertas gastronómicas. Finalmente a Iván se le ocurrió que comiéramos mexicano y para no repetir Cielito Lindo (a donde ya fuimos muchísimas veces y donde hay que esperar mucho y, encima, la cocina cierra a la 1 y si no pediste antes te jodés). Buscamos no irnos demasiado lejos y terminamos eligiendo Mole (Cabildo 1368), justo enfrente del Auditorio Belgrano. De ahí el "off Palermo" del título de hoy.
Y aunque fuimos con buenas expectativas, el restaurant realmente nos sorprendió para bién. Son dos localcitos, separados por la entrada de un edificio. ¡Sí! Un local es el salón y el otro (a unos 10 metros) es la cocina y los mozos van y vienen de uno al otro. La decoración es sencilla pero efectiva: hay mucho color, con paredes amarillas y verdes con algunos diseños estilo mexicano, hay guirnaldas de papel con motivos de calveras, soles y flores, los manteles de hule son azules y los platos vienen en distintos colores
Hasta ahí todo bien. Aunque lo que la rompió fue la comida. Empezamos con que nos recibieron con una bandejita de totopos (nachos) y dos salsas (una picante, la otra suave) que devoramos mientras pedíamos (ojo con la picante para los que no esté habituados a este tipo de emociones fuertes).
Les cuento lo que pedimos: dos jarras de limonada (muy rica y muy fresca) y de entrada un guacamole y unos nachos. Muy abundante el guacamole, aunque el bowl de cheddar era casi infinito (lo bautizamos cariñosamente "orgasmo de gordo"). Después cada uno pidió un plato. Gabo pidió quesadillas gringas (muy grandes, con queso y chorizo colorado). Iván optó por una "enfrijolada" (una especie de pasta de frijoles con tortilla frita y queso crema). Papá Oso comió un taco mole (de pollo con mole poblano -picantísimo- y unas tortillas de maíz blanditas y exquisitas). Y yo pedí unos chilaquiles de pollo (un plato con pollo, choclo, salsa de tomate picante, tortillas fritas, queso y crema) que estaban increíbles. Un sabor muy particular que nunca había experimentado.
Y bueno, para hacerla completa después de semejante faena, cada uno pidió un postre y los fuimos rotando para poder probar todos. Degustamos (en orden de grossitud): Pastel de Tres Leches (riquísimo, super dulce, dio para hacer chistes medio zarpados el nombre), mousse de rompopo (hecha a base de un licor dulce y muy suave y delicado), mousse de tequila (un poco alcohólico pero muy exótico) y mousse de chocolate picante (lo mejor que probamos, después de cada bocado te sube un retrogusto super picante que la rompe).
Bueno, después de los postres llegó la hora de la cuenta. Y nos volvimos a sorprender gratamente: con propina incluida y todos los platos detallados en este post gastamos justo 50 pesos. ¡Una ganga! Ah, cabe destacar que el personal es muy amable y atento, que sonó toda la noche una música mexicana muy agradable y que tuvimos varias veces refill de totopos y salsas sin cargo. Más que recomendado. Vamos a los puntajes señor director?




¡Hasta la próxima edición!


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Palermo World Food Tour

Hoy: Ermak
Tenía este post en el tintero desde el año pasado. Así que aproveché una nueva visita al lugar para continuar con el Palermo World Food Tour, que esta vez está dedicado a la gastonomía rusa y ucraniana de Ermak (Billinghurst 815). El lugar no es demasiado grande, pero tiene bastantes mesas. Los dueños son unos inmigrantes rusos y aunque la mayoría de los habitués son argentinos, también hay comensales rusos. La ambientación es muy sencilla, con bastante parafernalia de Rusia (carteles un poco precarios, banderas, botellas de Vodka, etc). Y el salón es, hay que decirlo, bastante ruidoso, con música rusa moderna bastante fuerte.
La comida está muy buena y el precio es más que razonables. De entrada pedimos un assorti, que es una picada con embutidos centroeuropeos tipo salame, pepino, aceitunas y repollo. Excelente todo. También probamos los vareniki (una versión de los varenikes de la cocina judía) de papa y hongos con salsa de yogur, más que recomendables. Pero los que se llevaron las palmas fueron los palmeni, especie de capelettis rellenos de carne con salsa de yogur que son parientes cercanos de los kreplaj judíos.
De postre la primera vez pedimos pirogi, que es como una especie de factura con una salsita. Y la segunda siriki, un postre mucho más apetitoso compuesto de dos medallones de ricota y maicena acompañados por una jalea similar al dulce de membrillos. En ambas ocasiones rematamos con un shot de vodka Stolichnaya que nos mandó a la estratósfera. Ah, el viernes había música en vivo con una especie de Sandro Ruso que canta con su guitarrita y unas bases pregrabadas. Fue todo.
Lo único que hay que advertir es que hay un par de platos criollos colados en el menú. Dedujimos que es porque algunos rusos que van a Ermak quieren comer comida argentina. Nosotros en nuestra primera visita nos clavamos con el brochette de carne, el cual pedimos pensando que sería una especialidad de la casa y era una brochette tan argentina como el tango. ¡No se dejen engañar!

A ver las calificaciones señor director...


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Palermo World Food Tour 08

Hoy: Kizuna
A este restaurant le teníamos ganas desde hace rato. De hecho, íbamos a ir para nuestro aniversario en agosto. Pero como cierran 23.30 llegamos tarde. El lugar se llama Kizuna (Estado de Israel 4313), y es un restó de comida okinawense regenteado por un grupo de nikkeis (descendientes argentinos de japoneses). El "mission statement" del lugar es ofrecer una típica comida de Okinawa. Y aunque no soy experto en la materia, creo que lo logran.

El lugar es bastante chico pero bien puesto. Minimalista, oriental, sin estridencias y con lindos detalles (como un jardincito bien japonés y una iluminación 100% inspirada en el diseño nipón). Hay dos mozas muy amables y super atentas para unas diez mesas, lo cual otorga un servicio muy esmerado. Tambié
n hay que destacar la vajilla, que es realmente preciosa. Pero lo más importante es la comida, así que ahí vamos.

De entrada pedimos un Okonomiyaki, que es u
na especie de tortilla. Hacía años quería probarla, desde que vi a Kero comiendo ese plato en un episodio de Card Captor Sakura (sí, soy re ñoño, y qué?). Y probarlo fue una verdadera revelación: muchos sabores muy distintos y muy ricos todo juntos. No pude desentrañar de qué estaba hecho realmente el Okonomiyaki, pero con Papá Oso coincidimos en que tenía un lejano parentezco al sabor del latke de papa, así que cebolla y algo parecido a la papa tenía. Según el menú, es un panqueque relleno con choclo, panceta ahumada, camarones y repollo, aderezado con mayonesa, salsa teriyaki, alga nori y katsuo bushi (?). Una fiesta de sabores super recomendable. Además, al no ser una masa homogénea se distinguen distintos sabores en cada bocado. ¡Genial!

También compartimos como entrada un Donburi (arroz blanco con una salsa encima) que se llamaba Kare-Don y que consistía en lomo y vegetales cocidos en salsa de curry. Una pequeña maravilla en un pequeño bowl.

Nuestro plato principal fue sushi, una bandeja de 40 piezas muy bien surtida, muy fresca y de sabor inmejorable. Le dí a morir al wasabi.

Después de comer nos invitaron con un té
(jazmín para mí, trigo para Papá Oso). Con vino y todo gastamos 146 pesos. No es barato (jamás gastamos eso en cenar), pero para este tipo de cocina no me pareció caro tampoco.

Me quedaron por probar muchas cosas (
la sopa llamada Okinawa Soba, alguna variedad de teishoku -plato principal de carne acompañado por varias guarniciones-, algún plato con tofu y las albóndigas de pescado), así que volveré y les contaré qué onda. Así que vamos a la placa con las calificaciones:



Y acá van las fotos.



Más info de Kizuna en Guía Oleo

Palermo World Food Tour 08

Hoy: Antojito Colombiano
Sí, esta sección será una suerte de homenaje a la Gira Intriga de Pizzerías. A decir verdad, la idea me venía dando vueltas por la cabeza hace rato: recorrer (y postear sobre) los locales de comidas del mundo de Palermo. Así que con varios amigos decidimos empezar por Antojito Colombiano (Córdoba 3883), un local de comida típica de Colombia al que ya había ido un par de veces.
No sé mucho de cocina colombiana, por lo que ví es bastante sencilla y rica. Probamos un poco de todo: Arepas (buñuelos de maíz blanco), patacones (buñuelos de plátano), empanadas (con masa de harina de maiz y carne de cordero) y bandeja paisa (un plato que tiene un poco de todo, con arroz, frijoles negros, carne picada, palta y varias cositas más). De postre: mousse de maracujá (delicioso). Ah, otra opción grossa es el arroz co
n pollo.
Para tomar tienen una buena variedad de jugos y licuados (el de sandía me encantó).
El lugar es chico y no es demasiado vistoso, pero es pintoresco. Eso sí, fuimos un domingo a la noche y la música colomiana estaba demasiado fuerte y atentaba contra nuestros intentos por tener una charla amena. Igual no es caro y como una opción diferente y sin muchas exigencias está muy bien.


A ver las calificaciones señor director...



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